
La historia de Ryan Wedding parece el guion de una película de suspenso, pero es la crónica de una transformación tan asombrosa como oscura. Este viernes, el exatleta olímpico que una vez representó a Canadá con orgullo en los Juegos de Invierno de Salt Lake City 2002, fue capturado en México, poniendo fin a una cacería humana que lo posicionó como uno de los diez fugitivos más buscados por el FBI.
«Pasó de ser un atleta olímpico a ser el mayor narcotraficante de la era moderna», afirmó Patel al anunciar el arresto, destacando cómo Wedding logró infiltrar y liderar operaciones masivas para el Cártel de Sinaloa.
Un ascenso en la estructura delictiva
La carrera delictiva de Wedding comenzó a hacerse visible para las autoridades en 2010, cuando fue sentenciado por intentar cruzar 24 kilos de cocaína. Sin embargo, tras cumplir su condena, lejos de rehabilitarse, escaló posiciones en el mundo delictivo.
Su organización no solo se dedicaba al tráfico de toneladas de droga hacia Norteamérica, sino que empleaba una violencia sistemática para proteger sus intereses. Entre las acusaciones más graves que pesan sobre él se encuentran:

• Asesinatos selectivos: Se le vincula con la ejecución de dos personas en Ontario por el robo de un cargamento y otra muerte en 2024 por deudas de droga.
• Caza de testigos: La fiscal general, Pam Bondi, reveló un detalle inquietante: Wedding utilizó un sitio web de chismes llamado ‘The Dirty News’ para localizar a un testigo federal y a su esposa. El testigo fue finalmente asesinado a tiros en un restaurante de Medellín, Colombia, poco antes de testificar en su contra.
• Lavado de dinero: En complicidad con su esposa, Miryam Andrea Castillo Moreno, operaba una red que movía millones de dólares en activos físicos y criptomonedas.
El fin de la fuga
El cerco sobre Wedding se estrechó drásticamente en los últimos meses. Tras una primera recompensa de 10 millones de dólares ofrecida en marzo de 2025, el FBI elevó la cifra a 15 millones en noviembre, reflejando la urgencia por detener a un hombre que «inundó las calles de Norteamérica con narcóticos y corrompió a ciudadanos».
Tras su captura en suelo mexicano, el exolímpico de 43 años fue trasladado a Los Ángeles. Se espera que comparezca ante un tribunal de distrito este lunes, donde enfrentará cargos que van desde narcotráfico y lavado de dinero hasta asesinato y manipulación de testigos.
Este arresto marca un hecho sin precedentes en la estrategia frontal de la administración estadounidense contra los cárteles transnacionales, cerrando el capítulo de un hombre que cambió las montañas de nieve por los pasillos más oscuros del crimen organizado global.



