La Marcha del Silencio convocada por la organización Chalecos Amarillos MX, logró congregar a poco más de 15 mil personas que protestaron en contra de la política del presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde las 11:00 de la mañana los manifestantes se congregaron en el Ángel de la Independencia y desde ahí caminaron portando pancartas con consignas contra el Presidente, en la que rechazaban el recorte de recursos a albergues infantiles, la falta de apoyo a mujeres agredidas, despidos, contracción de la economía entre otros.

«Nos estamos reuniendo para manifestar la disconformidad respecto a la forma en cómo se están conduciendo las decisiones que el gobierno está tomando para el país», dijo Homero Velázquez, cofundador del grupo civil Chalecos México, uno de los grupos organizadores de la protesta.

La protesta arrancó en la capital de México a las 11:00 hora local en el icónico Ángel de la Independencia del Paseo de la Reforma, congregando alrededor de tres mil personas que se dirigieron hasta el Monumento de la Revolución.

A lo largo de la protesta, que se realizó de manera pacífica, se escucharon consignas como «Fuera López» y «México, México».
Y también se leyeron pancartas donde se pedía la renuncia del mandatario, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y otras que denunciaban que el mandatario es un «peligro» para el país.

Velázquez explicó que en la marcha participaban una decena colectivos, entre estos Futuro 21, una nueva plataforma opositora de López Obrador y conformada por miembros del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), de otros partidos y de figuras de la sociedad civil.

Indicó que la finalidad de esta concentración es velar por «la defensa del Estado de Derecho, el respeto a la Constitución y la defensa del progreso de México».

Consideró que los «datos duros» reflejan que las políticas de López Obrador «no están funcionando», especialmente en materia económica.

No sabe gobernar, se le está yendo el país de las manos, sobre todo en la inseguridad

De hecho, en la presentación del informe de Gobierno desde Palacio Nacional, López Obrador reconoció que la economía del país ha crecido «poco».

México tuvo un crecimiento nulo del 0 % en el segundo trimestre del 2019 en comparación con el trimestre anterior, y el Gobierno admitió una desaceleración.

En un sentido muy similar se posicionó también la manifestante Doris, quien dijo que la ciudadanía está «harta» del «autoritarismo» de López Obrador.

«No escucha al pueblo. (…) Es un mal gobernante y no sabe gobernar, se le está yendo el país de las manos, sobre todo en la inseguridad», apuntó.

Otro protestante, el empresario Sergio Durán, explicó que el país «está parado», especialmente en materia económica, y clamó por un cambio de gobierno porque «el pueblo ya no aguanta».

«Estas movilizaciones que estamos haciendo (que nos permitan) tener más fuerza, y no permitir que lleve a la quiebra a este país», concluyó.

Desde Palacio Nacional, al final de un discurso que se alargó durante una hora y 40 minutos y en el que esgrimió la mayoría de sus logros y reconoció algunas fallas, el presidente tuvo algunas palabras para sus adversarios.

«No deja de existir, ni queremos que desaparezcan, las protestas legítimas de los ciudadanos ni los reclamos de nuestros adversarios», dijo el presidente, quien consideró que «los conservadores» están «nerviosos» y moralmente derrotados».